Problemáticas que anuncian una nueva era, que también trae oportunidades

Son tiempos complejos y cambiantes para el comercio mundial, donde también surgen nuevas posibilidades para la región. Sobre esto y mucho más nos cuenta en esta entrevista, desde Paraguay, Maricel Ibáñez, ICC America’s Regional Coordinator.

¿Qué representa el contexto inflacionario global actual para los diversos actores del comercio internacional?

Siempre es un desafío, porque cuando hay inflación el consumo se retrae y eso comienza a generar una serie de inconvenientes. Como sabemos, en la economía todo influye, incide y se genera una reacción ante cada acción. Así como la inflación genera crisis en la economía también creemos que genera oportunidades.

En este sentido, estamos comprobando que, por ejemplo, a raíz de la crisis de los contenedores marítimos, se han concretado muchos más negocios regionalizados, donde se está exportando e importando entre países vecinos. El Nearshoring tiene cada vez más impacto en las distintas regiones y está cambiando la manera de hacer negocios. Entonces, si bien tienen efectos negativos, sobre todo en el consumo, también se están generando oportunidades., en especial en países con capacidad de producción.

Estamos en un mundo que atraviesa una crisis terrible en todo sentido, es un momento de cambios que generan tensión y temor, pero tengo la sensación de que los cambios pueden ser buenos. Nos encontramos ante una nueva era, tenemos que desarrollar mucho las habilidades de las personas, los servicios, la “económica naranja” y nuevas oportunidades para el mundo, y contamos con mucha gente joven capaz de aprovechar este momento.

¿Cómo es la situación de Paraguay ante este contexto?

Paraguay exporta muchos alimentos, es un gran exportador de soja y carne. El consumo de estos productos “indispensables” no se ve muy afectado, pero sí vemos mucho impacto en las importaciones, porque somos un país no industrializado que importa muchos de los productos de consumo. En este sentido, sí estamos sintiendo el aumento de precios, como así también el incremento del contrabando.

Tenemos fronteras con países importantes como Brasil y Argentina, y justamente la diferencia de tipo de cambio, con los productos argentinos, sobre todo, es muy importante y eso hace que aumente el contrabando. En este sentido, tenemos que reconocer que los controles en nuestro país no son lo suficientemente estrictos, lo que perjudica mucho a la industria nacional.

De hecho, hay casos icónicos que deberían servir para alertar sobre esta problemática. Tal es la situación que vivió una multinacional líder del mercado de alimentos, que recientemente informó que dejó de importar uno de sus productos más reconocidos en el mercado paraguayo, ya que el comercio ilegal del mismo con los países vecinos es tan alto que no “le dan los números” para importarlo legalmente.

¿Existen recomendaciones desde la ICC para las negociaciones entre empresas de diversos países en este contexto inflacionario a nivel global?

Sí, como organismo representante de empresas, creemos que la autorregulación y los acuerdos entre organizaciones de diversos países ayudan mucho. En casos de contrabando, como el del ejemplo, una compañía que vende su producto en una ciudad de frontera debería regular los volúmenes que envía para desalentar su venta ilegal hacia el país vecino.

La colaboración entre empresas siempre funciona mejor que las regulaciones que puedan aplicar los países, porque siempre existen atajos para romper con esas sanciones.

¿Qué expectativas podemos tener para el sector en el corto y mediano plazo?

Siempre hay que ser optimista. Estamos llegando a un piso a nivel global y vamos a empezar la curva de crecimiento, de hecho, si miramos las expectativas para el año 2023 ya se muestran signos de recuperación para la mayoría de los países, por lo que creo que vamos a tener un 2023 interesante.

En el caso de Paraguay las expectativas de crecimiento para este año son prácticamente nulas, en torno al 0,2 y 0,4 por ciento. Esperamos que el clima nos ayude a tener una muy buena cosecha de soja, producto clave de nuestras exportaciones, y que eso haga que la economía se mueva mejor el año próximo. También, por el lado de las exportaciones de carne a Estados Unidos, es muy posible que ingresen más divisas lo que representa un aporte muy importante.

¿Cuál es tu mirada sobre la actualidad del Mercosur, ante los avances de Uruguay y Brasil para concretar acuerdos de libre comercio por fuera del bloque regional?

Creo que el Mercosur tiene una gran deuda ya que, desde mi óptica, no ha alcanzado los niveles de actividad necesarios para ser realmente útil al crecimiento de sus países miembro, por lo cual surgen actitudes como las de Uruguay o Brasil.

El acuerdo Mercosur-Unión Europea podría ser una buena oportunidad si la sabemos aprovechar. Será cuestión de que los gobiernos pongan atención a fortalecerlo para que pueda ser útil para todos.

¿Qué medidas se podrían tomar como bloque que nos ayuden a combatir los efectos de este contexto inflacionario internacional?

Creo que la regionalización que nosotros tenemos nos presenta muchísimas oportunidades. Hoy en día, países como Paraguay que importan casi todo lo que se consumen, podrían comenzar a comprarle a Brasil y a Argentina en lugar de seguir mirando a Oriente.

Brasil es un gran productor de ropa y textiles, también gran cantidad de categorías de repuestos para vehículos se pueden adquirir en el mercado brasilero y argentino, por citar ejemplos. Pero, para eso, tendríamos que trabajar mejor todo lo relacionado con los precios y los beneficios para que estos productos sean también rentables para los importadores locales.

Hoy si acudimos a Asia es básicamente por un tema de precio, por eso creo que tenemos oportunidades, sobre todo teniendo países vecinos tan grandes como Brasil y Argentina.

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