Nearshoring, el último grito de la moda

Ya sabemos que vivimos una época de cambios donde el ultimo “trend” está en boca de todos. Latinoamérica lograba escapar de esta realidad, a veces. Nuestra incredulidad natural y nuestra resistencia al cambio, nos convirtió en inmunes a las modas inmediatas de nuestros vecinos del norte hasta que fuimos obligados a encerrarnos y estar todo el día mirando las redes.

Esta fue la misma época que la escasez, la falta de planeación y las congestiones portuarias lograron elevar los fletes de Asia a niveles nunca antes vistos por periodos muy largos. De esta época se vuelven “trending “estas ideas que aunque no son nuevas fueron suplantadas por el ahínco de globalizar de finales de los 90’.

Entonces ¿Quién nos dice que este ímpetu por todos los “nuevos shorings» no es una moda que se disipará con el tiempo ante la próxima crisis? ¿Cuál es la razón de realizar inversiones significativas en preparación para el auge del nearshoring sin saber si se concretará a largo plazo?

Estas son preguntas que podrían dar forma al futuro de cualquier empresa en Latinoamérica. Antes  de emitir una opinión sobre un futuro tan incierto, me atrevo mas a sembrar en la psiquis del lector dos o tres puntos que podrían ayudar a planear mejor el futuro de tu negocio.

Decimos en logística que la única constante es el cambio y digo esto porque es mi opinión que después del nearshoring probablemente venga otra moda que nos hará correr e implementar, pero lo mismo paso con la globalización, la nacionalización y todos los cambios y modas que el TRADE nos impone, y que no solo son cambios de cultura organizacional si no que mas importante aun, son una oportunidad de poner a prueba nuestras organizaciones.

¿Qué tan fluidos somos?  ¿Qué tanto podemos cambiar y seguir adelante? ¿Cuánto lastre arrastramos? Considero que al reflexionar sobre los cambios nos encontramos que somos muy pesados, muy lentos y muy acostumbrados a hacer negocios de una sola manera.

Este es el paradigma que necesitamos cambiar si queremos salir adelante, lo único real es el cambio constante y nuestra capacidad de adaptarnos. La única cualidad que puede garantizar la supervivencia en la salvaje y darwiniana década de los veintes.

Las inversiones que realicemos para acomodarnos al nearshoring, en infraestructura y personal, debemos hacerlas con el ideal de transformar nuestras organizaciones en gestores de cambio y no en simplemente ir reaccionando a las modas. La iniciativa y la innovación serán siempre la mejor respuesta a la incertidumbre y la reacción.

Por todo esto, te invito a que tomes un momento para reflexionar sobre los movimientos eternamente fluctuantes de la geopolítica, los gobiernos y los mayores mercados de consumo, pero también los cambios que se avecinan en los mercados de producción y las rutas actuales y futuras donde convergen todos estos puntos.

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