La inflación ahoga las ganancias exportadoras de la región

El continuo aumento de los precios de las materias primas impide a los países latinoamericanos de disponer de un amplio margen de ganancias obtenidas de sus operaciones exportadoras.

A esta conclusión llegaron analistas económicos tras sostener que, a pesar de que no existe una fórmula encargada de medir la diferencia obtenida entre las ganancias por ventas y las pérdidas por la inflación, este impacto es negativo para la región.

De acuerdo con sus conclusiones, las empresas productoras sí logran beneficiarse con la suba de los valores internacionales de las commodities que producen, pero son las poblaciones quienes padecen las consecuencias inflacionarias, lo que repercute directamente en la balanza económica de los países.

Debido a esto, los bolsillos de los consumidores suman cada vez más gastos que ingresos mientras las tasas de interés también se incrementan, lo que podría acelerar una posible contracción en las distintas economías sudamericanas.

Entonces, el impacto generado por la inflación en alimentos, la energía y prestación de servicios impide que aumente el volumen de consumo en una población que cada vez selecciona más los productos que compra, algo que reduce inmediatamente el beneficio que puede obtener los productores regionales.

ESCENARIO
El índice Bloomberg Commodity Spot (Bcomsp), encargado de analizar la proyección en el mercado de las commodities, descendió un 20 por ciento de junio a julio, hecho que preocupa a los especialistas.

El riesgo de una posible recesión alerta a las principales economías que buscan distintas opciones para mitigar este golpe.

Estados Unidos, por ejemplo, sufre su inflación más alta en más de cuarenta años y su Reserva Federal aún no encontró una fórmula que le permita llevar tranquilidad a su mercado, mientras desde la Casa Blanca analizan nuevas y potenciales alianzas comerciales con países más cercanos que les posibiliten acortar gastos y tiempos en su cadena de suministro.  

Europa paga las consecuencias del conflicto bélico entre rusos y ucranianos y, en tanto se plantea alternativas para la importación de cereales, todavía no logra una salida que garantice el abastecimiento de gas, debido a que Rusia es su principal proveedor.

LATAM
Tanto para Estados Unidos como para Europa, Latinoamérica es visto como un proveedor confiable que podría ayudar a superar la crisis energética y alimentaria en ambos territorios.

Sin embargo, para Latinoamérica esto comienza a enmarcarse como un beneficio solo a corto plazo, debido a que promueve una inmediata serie de inversiones en el sector que no es acompañada por medidas políticas que garantice un beneficio real para el bloque.

Al contrario, los números actuales indican que las ganancias obtenidas en las operaciones exportadoras no logran ser transmitidas al beneficio de las poblaciones latinoamericanas que sufren la ola inflacionaria más que en otras partes del mundo.

Argentina es el país productor que menos beneficios ve en los números obtenidos de sus cosechas dado que la inflación hasta el mes de julio acumulaba un 60 por ciento y no hay indicios de que baje.

Chile y Brasil también acumulan cifras inflacionarias en alza y enfrentan el mayor desafío económico en años, con una agenda política enfocada completamente en generar medidas que aliviane la presión social.

México padece cifras alarmantes en los aspectos comercial y financiero a raíz del alza de los valores, pero todavía no pueden determinar con precisión qué impacto real le supondrá el aumento de las materias primas.

Colombia, por su parte, logró controlar la inflación por décadas y, aunque también se encuentran los precios en alza, confían en que la balanza comercial aún será positiva.

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