Inflación global y su impacto diferencial en manufacturas y commodities

Al hablar de inflación, el referente del sector en su país, José Augusto de Castro (Brasil), presidente de la Asociación de Comercio Exterior de Brasil (AEB) destaca en esta entrevista las mayores posibilidades de “amortiguar” los procesos inflacionarios que ofrece producir y comercializar manufacturas o productos de alto valor agregado, en lugar de los commodities que dominan las exportaciones latinoamericanas.

¿Qué representa Brasil en el mundo en cuanto a su comercio exterior?

Brasil es un país exportador de commodities y, como tal, quien define los precios de la gran mayoría de sus exportaciones no es Brasil, es el comercio mundial.

En este sentido, el país no tiene ningún control sobre el precio ni sobre la cantidad. Por el contrario, cuando exportamos productos manufacturados, los que definen los precios son los propios exportadores.

Por eso, hoy en día Brasil lucha por transformarse en un gran exportador de productos manufacturados porque sobre estos productos el país tiene el control sobre la exportación, la industria manufacturera genera empleos cualificados y permite planear a futuro. Mientras que en el mercado de commodities no es posible planificar nada, los productos manufacturados son estratégicamente muy importantes.

¿Y en cuánto al rol de Brasil en el comercio regional sudamericano?

En el mercado sudamericano Brasil sí se destaca como exportador de manufacturas, prácticamente no exporta commodities como lo hace hacia Estados Unidos, Chino o Asia.

En este sentido, se podría decir que lo mismo que el mundo hace con Brasil en cuanto a los commodities, Brasil lo hace con América del Sur.

Los países sudamericanos exportan commodities al mundo y con las divisas que generan compran productos manufacturados de Brasil.

En este intercambio con la región, Brasil siempre tiene superávit comercial: en billones de dólares, 2019: 5,637 – 2020: 4,446 – 2021: 7,323 – 2022 (de enero a junio): 6,231.

Adicionalmente, la proximidad entre Brasil y el resto de los países de América del Sur hace que para ellos resulte más sencillo negociar con nosotros que con Estados Unidos, Europa o Asia, por eso siempre existe un gran potencial de comercio entre Brasil con la región.

¿Cómo afecta la inflación global a la economía de Brasil?

Brasil habitualmente tiene inflación en proporciones pequeñas. Actualmente, ante la alta inflación mundial, las compañías sin embargo mantienen los precios fijos, ya que el alza de los mismos a nivel internacional se compensa con la capacidad de fluctuación de nuestra tasa cambiaria, que es de 20 puntos porcentuales y representa el diferencial entre la inflación y el mercado interno.

En Brasil importamos inflación cuando le compramos al mundo productos manufacturados, ya que ellos tienen control sobre aquellos productos.

Si evaluamos nuestras estadísticas de comercio exterior, podemos verificar que las importaciones de nuestro país se están incrementando mucho más rápido que las exportaciones. Mientras las importaciones crecen 36 por ciento, las exportaciones lo hacen un 20 por ciento.

¿Por qué? Porque el 20 por ciento son commodities, el 36 por ciento son manufacturados. Básicamente nosotros importamos manufacturados o productos con cierto valor agregado.

Los precios de los commodities son nuestra preocupación porque, si llegan a diferir mucho de los manufacturado pueden afectar la tasa cambiaria, haciendo que tengamos un impacto más grande.

¿Y en cuanto a los intercambios comerciales con el mundo bajo este contexto?

A pesar de que registramos un incremento del 20 por ciento de nuestras exportaciones, las mismas han caído un 5 por ciento en volúmenes y lo que explica el aumento es la alta cotización que han alcanzado los commodities en el mercado internacional.

En cuanto a las importaciones, el aumento de 36 por ciento al que hacemos referencia se registra solo por precios, ya que no han aumentado las cantidades de productos comprados por Brasil al exterior.

De esta forma, podemos verificar cómo la inflación nos afecta en un sentido en cuanto a las importaciones y de manera contraria para las exportaciones.

¿Cuáles son los desafíos que identifica enfrenta Brasil para poder optimizar su comercio exterior?

 Brasil no exporta más por diversos motivos, entre ellos porque tenemos el “costo Brasil”, que se basa en una estructura tributaria deficiente, una logística insuficiente y un costo financiero elevado. Estos son los tres factores responsables de nuestras condiciones de mercado.

Brasil es un exportador de peso, no de calidad. Tenemos una estructura logística muy limitada, por ejemplo, exportamos soja por camión, cuando es un producto típico para transportar por el modo ferroviario, pero nuestra infraestructura para este modo de transporte es muy pequeña.

Cuando hablamos de los costos de exportación, la logística siempre está presente porque tiene un peso muy importante en la competitividad y la negociación internacional.

Esto hace que, por ejemplo, en el año 2000 el 59 por ciento de lo que Brasil exportaba eran productos manufacturados y el 27 por ciento eran commodities. Mientras que en 2021, las exportaciones de manufacturas se ubican en el 26 por ciento y los commodities en un 59 por ciento. Y esto se explica por la competitividad, solamente tenemos precios competitivos para América del Sur.

¿Qué expectativas tienes sobre el futuro cercano?

Las mismas problemáticas que se hablaban 50 años atrás en Brasil continúan hoy en día, no se cambió nada. Las perspectivas son muy buenas, el tema es que el mundo camina recto en una dirección y Brasil lo hace dando vueltas.

Si el mundo camina bien, nuestro comercio exterior va bien, especialmente los commodities, no manufacturados, pero si el mundo va mal tendremos problemas en nuestra balanza comercial.

Actualmente tenemos récord de importación, de exportación y de balanza comercial, pero es porque el mundo elevó el peso de los commodities. Brasil no puede programar.

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