Comercio Exterior en la historia: Tratados Desiguales

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Por Marco Espejo González (*)

El intercambio comercial entre países y pueblos ha impactado no solo en la actividad económica global, sino en la propia conformación del mundo tal como lo conocemos hoy en día.

Actualmente los Estados Unidos y China mantienen una “guerra comercial” que se dirime a través de aranceles y negociaciones mediante los que se regulan los ingresos y egresos de mercaderías, y donde cada una de las partes busca alcanzar intercambios más beneficiosos para su propia economía.

El expansionismo territorial y comercial de las principales economías han marcado las distintas etapas de la historia, condicionando la apertura del comercio de países que durante mucho tiempo optaron por mantener sus fronteras cerradas. Para China, los “tratados desiguales” mermaron sus derechos y representaron un punto de inflexión en el modelo económico del país.     

Entre 1839 y 1842 chinos y británicos libraron La Guerra del Opio, un acontecimiento histórico que deslinda de la buena práctica para la apertura comercial, la causa principal de esta guerra fue la introducción en China del opio cultivado en la India y comercializado por la compañía británica de las Indias Orientales, constituyendo esta sustancia una importante fuente de ingresos para los británicos que servía de mecanismo económico para equilibrar su balanza de pagos con China, compensando así el gasto de las exorbitantes cantidades de té chino, seda y porcelana que el imperio británico importaba.

En 1829 el Emperador Daoguang prohibiría el consumo del opio debido al incremento de los índices de adicción que sería una amenaza a la cohesión social China. 10 años después, ordenaría la incautación de todo el opio que se encontrara en manos extranjeras en Cantón, esto fragmentaría la relación comercial y política entre británicos y chinos y a la postre la causa para la declaración formal de guerra por parte de los británicos en la primavera de 1840. Como resultado de este descalabro económico y comercial, el emperador chino sería coaccionado a firmar el 29 de agosto de 1842 el Tratado de Nanking, por el que se obligaba a China al libre comercio con Inglaterra, a través de cinco puertos entre ellos Cantón, la reducción de impuestos aduaneros, así como a la cesión de la isla de Hong Kong durante 150 años, que finalmente sería devuelta en 1997.

La guerra tendría un segundo capítulo con la inclusión de Francia entre 1856 y 1860, facilitando así la irrupción en el escenario de otras potencias como Estados Unidos, Francia y Rusia que obligarían a China a firmar diversos convenios que han recibido la denominación de “Tratados Desiguales” y principalmente el Tratado de Tianjin firmado en junio de 1858 que inicialmente no sería reconocido por el Imperio Chino, aunque en octubre de 1860 ante el avance de la ofensiva anglo-francesa, el Imperio Chino se vería obligado a ratificar el Tratado, la apertura de embajadas de Reino Unido, Francia, Rusia y los Estados Unidos en Pekín, legalizar la comercialización de opio, suprimir todo tipo de impuestos aduaneros, pagar indemnizaciones por daños producidos en la guerra y a abrir otros once puertos al comercio exterior con el correspondiente menoscabo de su soberanía.

La impotencia china para conservar su independencia frente a las potencias imperialistas se acentuó aún más tras la derrota en la Primera Guerra sino-japonesa (1894-1895), que le costó importantes pérdidas territoriales como Corea, Taiwán, Islas Pescadores y Liaodong. La derrota China junto a la Guerra del Opio fueron los catalizadores correctos para una serie de revoluciones como la sublevación de los bóxers en 1900 y lo que a la postre daría fin a la Dinastía Qing en 1912.

(*) Docente en materias logísticas y speaker en Expo Logística Panamá 2012 y 2017, Logistic Summit & Expo México 2013, Expo Logisti-k Argentina 2018 y autor del libro Gestión de inventarios: Métodos cuantitativos.

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